Doctrina

La Biblia es la autoridad suprema de “La iglesia Bíblica La Roca de Salvación” y la única regla infalible y verdadera de todo conocimiento salvífico, fe y obediencia. Como Iglesia Cristiana Evangélica, cree, reconoce y practica principios bíblicos doctrinales, llamados Verdades Fundamentales, que norman la fe y conducta de sus miembros, dichas verdades son las siguientes:

1. La inspiración de las Sagradas Escrituras. Creemos que La Biblia, las Sagradas Escrituras, comprendida por el Antiguo y Nuevo Testamento, con un total de 66 libros, es sobrenatural, plenaria y dinámicamente inspirada por Dios (2 Timoteo 3:15-16; 2 Pedro 3:15-16); Por lo tanto, es Palabra infalible de Dios y la Revelación completa para la Salvación del hombre (Juan 3:16: 2 Pedro 1:21). Y la única fuente normativa en cuanto a autoridad, fe, doctrina, conducta y práctica cristiana (1 Tesalonicenses 2:13).

2. Creemos en la doctrina de la Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, que son tres personas (Mateo 28:19; Juan 14:16,26) y uno en esencia divina que obran en consejo perfecto y en unidad para la Redención del hombre y la humanidad.

A. El único Dios verdadero. Creemos en la existencia de un solo Dios Vivo, Único y Verdadero (Deuteronomio 6:4; 1 Tesalonicenses 1:9; Juan 17:3) Creador, Preservador y Sustentador de todas las cosas, sean estas visibles e invisibles (Nehemías 9:6; Colosenses 1:17; Hebreos 1:3). Dios es Espíritu, (Juan 4:24), es Amor (1 Juan 4:8), Santo (Isaías 6:3), Eterno (Isaías 40:28), Justo (Isaías 45:21) y Misericordioso (Éxodo 34:6-7).

B. El Señor Jesucristo. Creemos que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre (1 Tim 2:5), nacido por obra sobrenatural del Espíritu Santo (Mateo 1:23). Que durante su ministerio terrenal vivió sin pecado, murió en la cruz, fue sepultado, resucitó al tercer día y ascendió corporalmente a los cielos (1 Timoteo 3.16). Está a la diestra de Dios como nuestro Único Mediador, Señor y Salvador (Filipenses 2.5-11). Vendrá otra vez para establecer su Reino (Hechos 1:11, Apocalipsis 1.7). Creemos en su sacrificio expiatorio por la humanidad, y que mediante la sola fe en El somos reconciliados con Dios (Romanos 5.10).

C. El Espíritu Santo. Creemos que el Espíritu Santo es una persona divina. El Espíritu Santo como persona posee inteligencia (Juan 14.26; 1 Corintios 2:10,11), voluntad (Hechos 13:2; 16:7) y afecto (Romanos 15.30). La Obra del Espíritu Santo en el hombre es la de producir convicción de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8-11) y habita en el corazón de los creyentes, santificándolos y perfeccionándolos para la obra del ministerio (Efesios 4:12).

3. El Bautismo/Llenura del Espíritu Santo. Creemos que el bautismo del Espíritu Santo ocurre en el creyente al creer en Jesucristo (1 Corintios 12:13; Lucas 24:49; Hechos 1:5; 2:4). Jesucristo nos bautiza en el Espíritu Santo (Marcos 1:8; Hechos 2:38), invistiéndole con su poder para la predicación eficaz del evangelio (Hechos 1:8) y una vida plena de santidad y devoción a Dios.

4. Los dones y el fruto de Espíritu Santo.

A. Los dones espirituales. Creemos en los dones espirituales (1 Corintios 12:1-11). Estos dones son capacidades sobrenaturales otorgados por el Espíritu Santo de manera soberana, a cada uno de los miembros del Cuerpo de Cristo. Para ejercer los ministerios y las funciones que deben realizar, con el propósito de edificar y guardar la unidad de la Iglesia del Señor. Creemos que los dones espirituales, debido a su origen y finalidad deben ser ejercitados en armonía, mutuo respeto, y evaluados a luz de la Palabra de Dios.

B. El fruto del Espíritu Santo. Creemos en el fruto del Espíritu Santo. Esta obra sobrenatural es la implantación de la naturaleza de Cristo en la vida del creyente (Gálatas 5:22, 23; 1 Timoteo 6:11; 2 Pedro 1:3-15). Estas cualidades espirituales tienen el propósito de producir el carácter de Cristo en la persona del cristiano. El fruto del Espíritu Santo tiene que ver con lo que somos (carácter) y los dones espirituales con lo que hacemos (ministerios).

5. El hombre. Creemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). Y por su desobediencia libre y voluntaria a Dios, su caída afectó todas las facultades del hombre, perdiendo así la recta comunión con Dios, consigo mismo, con el prójimo y toda la creación (Romanos 1:20-23). Como consecuencia de la caída, todas las generaciones posteriores nacen con una naturaleza pecaminosa, convirtiendo al hombre en pecador por naturaleza y práctica (Romanos 5:12). Siendo la paga de su trasgresión la muerte espiritual y eterna (Romanos 6:23).

6. La salvación. Creemos que la Salvación del hombre es por Gracia de Dios. La Gracia salvadora se obtiene por la sola fe en Jesucristo, sin mérito alguno por parte del hombre (Efesios 2:7-8). La salvación en Jesucristo nos libra de la muerte espiritual y nos redime de la esclavitud del pecado (Romanos 8:1,2). Como resultado de la obra expiatoria de Jesucristo en la cruz del calvario, Dios nos ha adoptado como hijos suyos (Juan 1:12; Romanos 8:14-15; Gálatas 3:6-7). Creemos en la Santificación del hombre como obra de Dios por medio del Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 5:23; 1 Corintios 6:11). La Santificación como obra exclusiva de Dios se inicia con la experiencia de la conversión y es un proceso en la vida integral del creyente, que dura hasta el final de su existencia física (Filipenses 1:6; Efesios 4:13).

7. Las ordenanzas. Creemos que Jesucristo instituyó dos ordenanzas: El Bautismo en Agua y la Santa Cena.

A. El bautismo en agua. Esta ordenanza fue instituida por Cristo mismo antes de su muerte en la cruz e incluida en la Gran Comisión. El bautismo se ministra a los creyentes que han afirmado su fe en Jesucristo y le han aceptado como su Salvador y Señor; esta ordenanza se realiza por inmersión, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19-20; Romanos 6:3-4).

B. La Santa Cena. Es ministrado a los convertidos en Cristo, bautizados en agua y en plena comunión. Los elementos de esta ordenanza son el pan y el vino, que simbolizan el cuerpo y la sangre de Cristo, y se realiza en conmemoración de su muerte, hasta su Segunda Venida (1 Corintios 11:23-26).

8. La Iglesia. Creemos que La Iglesia es el cuerpo místico de Cristo (Efesios 5:23). La iglesia está conformada por todas las personas renacidas por la obra del Espíritu Santo y la palabra de Dios en base a la fe en Jesucristo (Juan 3:5), de todos los tiempos y lugares. La Iglesia que se congrega en locales visibles ha sido comisionada para hacer discípulos en todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a cumplir con los mandatos de Cristo (Mateo 28:18-20).

9. Los ministros de la Palabra. Creemos que Dios por medio del Espíritu Santo ha constituido ministros de la Palabra (Efesios 4:11). El ministerio de la Palabra no se adquiere por herencia, transferencia o encargo de hombre alguno, sino por un llamamiento divino para un ministerio específico (Hebreos 5:4). Este llamamiento tiene signos visibles y es reconocido por la Iglesia. El Señor ha provisto de Ministerios, según los principios escriturales, para la edificación y perfeccionamiento del Cuerpo de Cristo (Efesios 4:12). Estos ministerios son especiales, son diferentes en función, pero no tienen jerarquía entre sí.

10. La Sanidad Divina. Creemos que la sanidad divina es resultado de la obra expiatoria de Cristo (Isaías 53:4-5; Mateo 10:1,7-8). La sanidad divina es un privilegio para los creyentes, y se obtiene por la fe en los méritos de Cristo, según la soberanía de Dios (Santiago 5:14-16).

11. La segunda venida de Cristo. Creemos que Cristo retornará en forma invisible para llevar a su Iglesia antes de la Gran Tribulación (1 Tesalonicenses 1:9-10; Apocalipsis 3:10). Cristo vendrá por Segunda vez en forma visible y gloriosa como Señor y Juez, con los santos para establecer el Reino milenial (Apocalipsis 1:7; 19:11-14; 20:1-7).

12. El Juicio Final. Creemos que habrá un Juicio Final (Apocalipsis 20:11-15). Dios ha establecido un Día en el cual juzgará a creyentes y no creyentes, en base a la justicia de Cristo. Y todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida, será lanzado al lago que arde con fuego y azufre para sufrir el castigo eterno, esta es la muerte segunda, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta (Mateo 25:46; Apocalipsis 19:20; 20:11-15; 21:8).

13. El Matrimonio. La Iglesia Bíblica La Roca de Salvación cree y profesa que el matrimonio establecido por Dios es la unión entre un hombre y una mujer (Gen. 1:27 y 2:22-24; Mateo 19:5; 1Cor. 7:2). Por lo tanto, no aceptamos ni auspiciamos matrimonios a personas del mismo sexo.

a. “Creemos que el término ‘matrimonio’ tiene solamente un significado y ese es el matrimonio aprobado por Dios el cual une a un hombre y a una mujer en una unión única y exclusiva, como está delineado en las Escrituras.

b. “Creemos que Dios establece que la intimidad sexual solamente ocurra entre un hombre y una mujer que están casados el uno con el otro. Creemos que Dios ha ordenado que no haya intimidad sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer.

c. “Creemos que cualquier forma de inmoralidad sexual como adulterio, fornicación, homosexualidad, conducta bisexual, incesto, pornografía o cualquier intento de cambiar el sexo a alguien, o desacuerdo con el sexo biológico de alguien, es pecaminosa y ofensiva a Dios.

d. “Creemos que, para preservar la función y la integridad de la iglesia como el Cuerpo de Cristo, y para proveer un modelo del rol bíblico a los miembros de la iglesia y a la comunidad, es imperativo que todas las personas empleadas por la iglesia en cualquier puesto, o que sirvan como voluntarios, deben acatar y estar de acuerdo con la Declaración del Matrimonio y la Sexualidad y conducirse consecuentemente.

e. “Creemos que Dios ofrece redención y restauración a todos los que confiesan y abandonan su pecado buscando su misericordia y perdón a través de Jesucristo.

f. “Creemos que a cada persona se le debe ofrecer compasión, amor, gentileza, respeto y dignidad. Comportamiento o actitudes de odio o acoso dirigidas hacia cualquier individuo han de ser repudiadas y no están de acuerdo con las Escrituras ni a la doctrina de la iglesia.”

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